viernes, 20 de octubre de 2017

Matriz

Esta es la letanía de un feto anciano
atrapado en su propia matriz.
Tengo que salir.

Rezo por mí.

Yo he tejido esta membrana transparente
para protegerme de la muerte.
Nadie más tiene los hilos.

Escribo en vivo desde el vacío más hondo,
desde el agujero que horada el vicio
anclado a la placa tectónica del miedo,
sumido en el humo del tiempo pasado.

Escribo desde el ascua diminuta
que agoniza en las cenizas
del que fue un incendio inmenso.
Escribo en vivo para avivarme,
para volver a avanzar hacia delante.

Hastiado del estático verbo
                   que se conjuga consigo
escribo en vivo para narrar la herida,
para mover los hilos del Yo
a través del laberinto.

Escribo en vivo desde la verdad disfrazada.
Me guían la rima, la fonética y el ritmo
pero deslizo el bolígrafo desde el fondo del abismo.

La soledad es el bosque de las llaves,
las puertas están fuera.
Estas teclas no desfibrilan mis ventrículos
aunque asemejen mi latido.
Escribir es abrir la vereda, insistir.
Vivir es situarse fuera, existir.

Escribo en vivo para reconocer la placenta,
         para poder despegarme,
para contar cómo corto el cordón umbilical
         mientras lo hago.

Escribo en vivo en un coliseo vacío;
rebotan las gotas de tinta en el eco,
me dictan ellas lo que escribo
y ya no sé qué fue primero.

Esta es la letanía de un feto anciano
que ya no puede dar más pataditas.

Rezo por vosotros.

Estoy destrozando los muebles de mi cuarto
mientras papá me consuela tranquilo
y mamá me lava el caparazón en la cocina.
Este llanto acumulado ya no sale de mis dedos.
Tengo atragantadas veinticinco mil pastillas de espera.

Escribo en vivo que no necesito saberme querido,
que me basta con sentirlo.
Llevo la radiografía de vuestras caras rotas en el pecho
y en la espalda los genes heridos de nuestros muertos.
Escribo en vivo que ya no necesito vuestro nido,
         que no tengo nada que ver con vuestro nicho.

Soy un gusano con alas de seda
que ha pasado media vida en una caja de cartón
escribiendo sobre nubes blancas
         bajo un cómodo mar de algodón.
No soy un caracol.

Necesito escapar de vuestro manto
porque ahí fuera hiela
                   y voy a notar la diferencia.
Renuncio a todos los cuidados
que me han convertido en el principito delicado
que aún no sabe por qué tiene que lavar los platos.

Huyo del origen
para hallar mi Yo primero.

Necesito deciros que no necesito deciros
que necesito vuestro amor puro todo el rato
sin necesidad de materializar el contacto.

Esta es la letanía de un feto anciano
a punto de nacer.

Rezo por nosotros.

Escribo en vivo este poema
desde hace más de cuatro primaveras
y no tengo fuerzas para terminarlo.

Escribo en vivo sin haber nacido
que estoy convencido de la victoria.
Rendir es estar en ningún sitio, desistir.
Arriesgar es traspasar la frontera, resistir.

Mi ombligo es cicatriz perenne,
memoria del amor de madre.
Me moría y dejaron huella
dos vueltas de cordón al cuello.
Mi ombligo es el signo mortal,
soy un dios dolido en el ego.

Escribo en vivo que me olvido
del dolor del pasado luego
y no recuerdo el venidero
antes de salir del portal.

Ya con medio cuerpo fuera
preparo mis pulmones para la inhalación primera.
Sigo esperando el perfecto verano
pero sólo se puede nacer hoy.

Yo rasgo esta membrana transparente
para exponerme a la vida.
Nadie más tiene el cuchillo.

Este es el llanto de un recién nacido.

A mí dejadme en paz,
yo acabo de nacer.

Soy un colibrí bebé
aprendiendo a sostenerse,
dejadme buscar el jugo,
dejadme caer.

Escribo en vivo que abandono mi matriz.

Este es el silencio de un hombre.


Rezo por mí.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Esta vez

Esta vez
se me hace pesada tu ausencia.
Ojalá no tuviera
que escribirte poemas.

Esta vez
no tiene que ver con otras.
Me siento ligero
si estás encaramada a mi espalda.

Pero, ¿qué estoy diciendo?

Esta vez es la primera.
Ojalá te tuviera
y perdiera los cuadernos.

No quiero no compartir contigo
estos momentos.
Cada centímetro que nos separa
me aplasta.

Esta vez estoy rendido.

Ojalá no tuviera
que luchar contra mi libertad.

Pero, ¿qué estoy haciendo?

Tengo delante una pradera
y quisiera
un zulo con vistas a un muro
encaramado a tus caderas.

Esta vez
se me hace insulsa la soledad.
Ojalá no tuviera
que recordar tu olor.

Estoy alimentando mi dolor
imaginándote feliz en otras manos.

Pero, ¿qué estoy sintiendo?

Ya no sé si esto es amor
o lo demás no lo fue nunca.

Ojalá no tuviera
la necesidad de la verdad desnuda.

Podría mamar de otras montañas
pero las lágrimas
desbordarían mi garganta.

Esta vez estoy perdido:
esta vez estoy seguro.

Pero, ¿qué estoy pensando?

Ojalá no tuviera
nada.

Esta vez
es la última.

Sólo quiero tu presencia
perpetua
esta vez.

martes, 19 de septiembre de 2017

Ahora

Ahora
me columpio en esta mirada que me sostiene.
Mientras se desmembra el mundo.
Ahora.

Ahora
me descuelgo del recuerdo
            y del anhelo
y me presto al presente.
Mientras se deshace el desenlace.
Sólo bebo zumo del nudo.

Ahora
me restriego con la ortiga del ya
para que mañana no me duela.

Te daría todo mi tiempo
esta noche.

Creo haberme visto reflejado
en el brillo de tus labios.
No quiero un beso,
sólo trepar por tu naranjo
hasta que dé manzanas.

Ahora
estoy aquí contigo.

Todo lo demás es mar
y no tengo ganas de nadar.

Lo quiero todo.

Ahora
es la eternidad.

Deja que te absorba el cuello.

Ahora
puede ser toda la vida.
Toda la vida
no puede ser después.

Ayer
estábamos en otra playa,
nos acercábamos al borde
y volvíamos a la toalla.

Mañana
no recordaremos nuestros nombres.

Ahora
no se habla de lo que se hace.

Ahora
sólo puede ser ahora.

Ahora
es todo.

Sostén estas ganas hasta mañana
por la mañana
por el ahora.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Lo siento

Lo siento
pero yo no me arrepiento
ni lo siento.

No siento tu dolor
aunque me mata.
No me arrepiento de nada.

Nuestra casa
es una baraja descartada;
posible castillo en la punta del abismo.

Lo siento
pero yo no siento lo mismo.
Tú me extrañas
y yo siento que me sobra tu sombra.

Te siento si te hundes
y me duele el aliento
pero no tengo
nada que ver con tus infiernos.

No siento
el peso de los yunques
que colocas en mis hombros.

Soy libélula salvaje
recogiendo el néctar del presente,
no tengo tiempo
para tus futuros yermos.

No me arrepiento
de nuestro encuentro
ni de nuestros desencuentros.

Prefiero ser desierto de sal
contigo en el recuerdo
que la mentira confortable
de un utópico pasado en soledad.

No te siento.
No me siento.
No nos siento.

He recordado nuestro mejor momento
y me he quedado seco.
Ahora está todo mi entorno
empapado de culpa.

Lo siento
pero no consiento que me agredas.
No puedo rimarte con el viento
ni resignarme al silencio.

Dejémonos de demonios.

Somos sólo la parte de nosotros
que resistió el sufrimiento.

Seremos sólo verdad.


Fuimos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Salvar la humanidad

Yo quisiera dar la vida por la humanidad entera.
¿Quién no quisiera?

Salvar la vida de la humanidad
sacrificando sólo la propia.
Aunque nadie nunca lo supiera
y ser recordado por la tierra.

Eso lo haría cualquiera.

Aunque al final no haya
Nada en la que nadar
ni Karma ni Valhalla.

¿Quién no quisiera?

Dejar todo lo demás de lado
y salvar a la humanidad entera.

Y que la existencia sirviera.

Y salvar a la humanidad entera.
Y salvar la humanidad.


Yo quisiera dar la vida por mi humanidad.

¿Quién pudiera?

Salvarse la vida entera
sacrificando sólo lo propio.
Aunque todos lo supieran
y ser recordado por la tierra.

Eso no lo hace cualquiera.

Aunque al final haya
Nada en la que nadar
y Karma, y Valhalla.

¿Quién pudiera?

Dejar todo lo demás de lado
y salvarse la vida entera.

Y que la existencia sirviera.

Y salvar la humanidad.

Y salvar a la humanidad entera.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Zumo de naranja

Ya no hacen zumo de naranja 
en aquella terraza
en que bebimos vitaminas de pupila.

He vuelto a pasear por allí.
Los semáforos en rojo
son ahora un invierno eterno
y cada esquina en que te detenía
para rebañar la flor de tu mejilla
es ahora un agujero negro
que me absorbe si me detengo.

He vuelto a pasear por allí
y, con los ojos cerrados
he tratado de traer tu olor a mi memoria,
he tratado de tirar el lastre
y cuanto más soltaba más pesaba la mochila.

Ahora paseo
por los lugares en que habríamos paseado después
si,
en vez de desprendernos,
hubiésemos seguido paseando hasta el final:
Paseo por aquella playa
y por la fábrica de perchas abandonada
en las que habríamos recordado
lo que podríamos no haber sido,
donde nos hubiéramos reído
de esos dos idiotas
que se despidieron para siempre.

Estoy paseando por aquellos sitios
en que hubiéramos cambiado
cualquier universo paralelo
por estar donde estaríamos.

Ya no sirven zumo de naranja en esta terraza
y consumo las últimas vitaminas
que guardaba en el stock de la retina.

miércoles, 21 de junio de 2017

Pero lo respeto

No me interesa la erudición.
Jamás le di valor
            al acaparador de conocimiento.
Para mí no tiene más crédito
            que un vividor analfabeto.

No me interesa el cuento sino el contador.
No me interesa la versión impoluta
            de la canción más bella de un muerto.

Todos esos libros
están mejor ordenados en un mueble
que decorando las conversaciones trascendentes
            de la gente ávida de discusión.
No me interesa la cabeza recta
que cita al venerable pensador
            para dictar sentencia.

Me apasiona más el balbuceo errante de un borracho
que un pedante repetidor de información.
La mente no tiene hueco para el ayer y el presente,
para la escucha y la voz constante.
La erudición es contingente.
            Me interesa lo importante.

El instante siempre es nuevo,
la libertad hace el amor con las palabras
y duerme sola en su cama luego.

            Pero lo respeto.
Tienen que existir el poeta y el lector,
el que hace y el observador.
El mago no puede ser conejo al tiempo,
la sabiduría no sabe mirarse en el espejo.

No me interesa la erudición.
Jamás le di valor
            al contenedor de versos yermos.

Antes prefiero el silencio perfecto
de quien construye desde cero
sin haber oído hablar del dos.

Nunca le di crédito al cretino profesor
en cuyo bagaje no cabe el apredizaje
que le otorga la duda del alumno.

No se puede hablar de Dios
            y que a la vez exista.
La realidad no puede ser escrita y vista.
Andén en movimento viendo trenes quietos,
lienzo y cuerpo del modelo
            dibujando viento en el vuelo
                        de su propio parapente interno.

            Pero lo respeto.
Tienen que existir el guerrillero y el político,
el músico y el musicólogo, 
Yo vacío el entendimiento 
            para comprenderlo todo.
Al filósofo no le interesa el filósofo.
Yo lleno de semillas el huerto del folio.
A mí no me interesa el desarrollo.

El muerto al hoyo,
            el erudito al libro
                        y el vivo al bollo.