viernes, 16 de diciembre de 2016

Antesala del éxtasis

Donde esté el feto
de una ilusión inconcebible
que se quite
la triste materia
de una idea resuelta.

Vale más la felicidad íntima
de un tobogán futuro
soñado frente a la escalera
que tocar públicamente la cumbre
que no colma expectativas
por falta de oxígeno.

Prefiero vestirme de gala
en secreto
que tocar el clímax
de una bacanal idílica
jamás soñada por mí.

Me quedo con la espera previa
a la sorpresa helada
de una meta inmediata.

Elijo la antesala del éxtasis,
el instante en que contactan
la lengua y el cristal,
el segundo antes
de saltar de la avioneta,
el roce leve que eleva el alma,
el ánimo y el órgano mayor
antes que el orgasmo mismo,
elijo
mirar a un futuro dorado inasible,
constante ilusión de gasolina,
antes
que restregarme el laurel del ahora
con vistas a la nada vacía.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Al fondo

Al fondo del océano,
justo debajo de nuestro velero,
una familia de corales
era devorada por un tiburón blanco.

Justo encima,
al fondo del universo,
el infinito tocaba techo
y el eco de nuestras voces
comenzaba el camino de regreso.

Dentro del barco
nos acuchillábamos los ojos
con delirios rotos y palabras de dragón.

Fuera, en cubierta,
una gaviota en celo
se atragantaba con una cáscara de ego
mientras su amor volaba mar a dentro
en busca de un gramo de basura.

Dentro,
al fondo de nosotros,
se anegaban nuestros huertos,
se ahogaban cientos de recuerdos
                                                   del futuro
como si se nos colara dentro
                  todo el océano de ahí fuera.

Fuera, en tierra firme,
dos niños se conocían
mientras hacían migas
con el tiempo muerto bajo las uñas
jugando a ser timoneles de sus cuerpos.

Dentro, en un estante del velero,
un reloj parado avanzaba un segundo,
debido a un traqueteo brusco del viento
procedente del fondo del universo,
mientras nuestros cuerpos extasiados
retrocedían al vientre materno
inmersos en el líquido amniótico
del desconsuelo.

Desde fuera, nuestro velero era idilio,
enigmático nido de amor profundo
flotando en la superficie de un pétalo.
Desde dentro, lo de afuera era pequeño,
angosto mundo de espinas de titanio
demasiado hostil para un ser solitario
despedazado por sí mismo en dos.

Aquella tarde ha terminado hoy mismo.
Nuestro eco ha deshecho ya el camino
y llega a mis tímpanos ridículo,
exhausto, siendo ya una sola voz,
monótono rumor amargo y desvalido,
patética danza de gallos desalados
destripándose mientras engorda el público.

Hoy desgajo ese rumor y ordeno las moléculas
pero están todas manchadas del otro
y no reconozco mi ADN entre el ruido.
Fuimos uno y trinamos hacia el cosmos
una polifonía indivisible
que nos desmembró por dentro y por fuera.

Fuera,
al fondo del futuro, hay un velero
navegando sobre y bajo el pasado.

Dentro,
al fondo del presente, estamos vivos
musitando un poema de amor único.

Al fondo,
fuera de la dimensión temporal,
dentro de nuestra cáscara de ego,
un coral está naciendo del polvo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

No huir

Salir,
si no huir.
Pero salir.

No huir.
Salir de aquí
pero no huir.
No huir de mí,
salir a por mí.
No huir.

Salir a por un objeto
no huir de una entelequia.
No huir, no huir.
No huir hacia adelante
tampoco, tampoco
huir hacia la esencia.

Salir en busca del deseo,
no huir del desencanto.
No huir de la parálisis,
salir a por el movimiento.
Sin duda, no dudar.

No huir, no huir de la duda.
No huir de la huida porque sí.
No huir del no. No huir es sí.
No no huir. No no huir.

Salir, salir, salir, salir.
Salir a buscar el sí.

Pero salir.
No huir
sino salir.

martes, 1 de noviembre de 2016

El bosque encantado #4

Las anémonas del bosque encantado número cuatro están fervientes de melatonina y los molinos del sótano aúllan empedernidos en el filo del cuarto menguante de la luna.

Una, dos, tres y hasta cuatrocientas especies de tímpanos escuchando la misma oración, la misma canción, bañándose en el mismo bálsamo de melancolía de plastilina.

La cicatriz cifra su honor en el infinito y los duendes, que ya no pueden dominar a las anémonas, huyen hacia la linde del olvido pero siempre vuelven cegados por la claridad de la verdad.

jueves, 6 de octubre de 2016

Lo que nadie sabe

Lo que nadie sabe
es que cuando me cuelgo
        del éter sin tiempo de un punto en el aire,
                y no escucho ni siento,
escribo poemas.
Los elaboro de principio a fin,
sólo en mi mente,
sólo para mí,
no necesito escribirlos. O sí.

Lo que nadie sabe
es que no me atrevo
        a sacar el cuaderno en público
porque soy poeta.
La etiqueta me pica en la nuca.

Lo que no sabe nadie
es que tengo la necesidad salvaje
de sacar en palabras entrañas ensangrentadas
        engranadas en las espirales atrezadas
y, además, soy poeta.

Nadie sabe que esto
es lo que me mantiene despierto,
que evitarlo me mata;
        tirar del hilo de tinta hasta quedarme seco.
Pero me quedo quieto,
memorizo los versos, me resigno al onanismo
        y disuelvo el caramelo sin quitar el envoltorio.

Y no me atrevo,
esto es lo que nadie sabe,
        a ser aquello que se me supone.

Y la poesía es asesinada por el poeta.
Y el poeta es asesinado por el poeta.
Y la poesía es asesinada por la poesía.
Y la poesía muere en su placenta
        y nace en su tumba.

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Con qué sueñan los perros?


Para Rocío Ramos y el discazo que está preparando.

Pirámides de pan despreciado,
caricias mecánicas, atención despistada,
alpiste de pájaro libre bañado en sirope de fresa,
saco de pienso y bol de siento,
toboganes de agua, lagos, palos,
laderas eternas de matorrales suaves
y piedras que lamer,
olvido en tráileres entrando,
                               en hilera constante,
en los almacenes del rencor,
bicicletas con timbre que perseguir,
                inasibles, que siempre huyan,
un amo amigo,
                un sumiso protector
                que aúlla subyugado por el cariño
que baila al filo del amor filial
y poco más.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mis virtudes


Vivo bajo los efectos del oxígeno
con todas las astillas de la realidad
golpeando mis mejillas.

Viajo sobre el monopatín sin motor
del tiempo que me desgasta despacito
sin acelerar el orificio existencial
con pastillas azules de felicidad perpetua.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de gritar a los cuatro vientos mis defectos.
               
Acepto mi disfraz natural,
mi verdad desnuda artificial
elaborada con la espiral
                engranada en mis entrañas.

No espero fumando en la parada,
arranco la marquesina
y me hago una guagua a mi medida.

                Sobrevivo sin careta.
                Soy sólo lo que soy ahora.

Desciendo por el río salvaje de la vida
pero con los remos en las manos,
asciendo cuando quiero, paro
para recalcular las cataratas
y le dicto a la gravedad
                cómo ha de arrastrar mi cuerpo.

Meto en la tierra la cabeza
sólo para reconciliar la flor con la raíz,
me nutro de la lluvia cuando llega,
crezco con el sol,
alimento a las abejas
                que llevarán lejos mi polen
y espanto a las libélulas bonitas
que vienen a chupar electricidad
                y defecar su sombra.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de ocultar a los cuatro vientos mis virtudes.

martes, 5 de julio de 2016

Desgaste

Deja que me acoja el caos,
no hagas nada.

Permite la destrucción natural,
la degradación lógica de mis tejidos,
no lo impidas.

Espera a que pase la brisa
y se lleve mis moléculas más dinámicas,
no parapetes el viento.

Este desgaste es mi alimento,
el tiempo que me lija es mi aliado;
no detengas las agujas,
no contengas más los granos
del indeleble reloj ineludible.

No soy fotografía
ni un eterno efebo de yeso.

No quisiera mantener el brillo álgido
de mi belleza;
lo que se acerca es lo que quiero.

No pretendas acaparar el presente,
no soy diamante ni cemento.

Este desgaste es mi alimento.

No sufras por mí,
soy feliz rebañando el tarro
de mi suavidad.

Déjame ser la levedad de la ceniza,
el vidrio quebrado por el uso,
el río vivo que corre por el surco
de la arruga.

No sufras
por la erosión de mi superficie,
deja que suceda
pues detrás llega lo nuevo
y ha de tener hueco.

Deja que me acoja el caos
mientras el fondo se me ordena
para que pueda luego
acoger lo que llega.

Tú toma este pétalo
y frótate con él
hasta que no quede aroma,

así se nutre mi raíz,
así es eterno el momento
así asumimos que no hay Roma,
ni parnaso ni monumento,
sólo el camino siempre ahora en movimiento.

Déjame marchar, Yo, hacia mí.

lunes, 13 de junio de 2016

Universos paralelos

Todos los universos paralelos
entrelazados en el mimbre del presente,
palpitando al unísono los tímpanos
que salpican de silencio el lienzo.

¿Quién pudiera saborear toda la miel
que elaboran las abejas del anhelo?

No somos ni un uno por ciento
de los pájaros que atesorábamos.
Guárdame en un tarro de mermelada sin lavar
toda la saliva que segregaste para mí.
Tus rizos pudieron ser planchados y no.

¿Qué será de aquel camino
que decidimos no tomar?

Nunca tuve fe en las ciencias duras;
me quedo con la maleable certeza
que recolecta el cazador de sueños
en el colchón de los enamorados perpetuos.

Ahora sé que luego ya pasó.

A ver quién se atreviera
a palpar lo que no pudo ser,
a mamar de los pechos
de la Pacha Nada
hasta saciar la sed de leche helada
en el recuerdo de un futuro
que tuvimos enjaulado
en la nube más alta alejada del deseo.

domingo, 12 de junio de 2016

Huecos pareados

Ya habíamos incendiado las calles
cuando llegaste con el queroseno.

Yo tenía diez saquitos de ceniza
y una horma menos en cada zapato.

Los lobos echaban de más a la luna
y las luciérnagas eran gusanos.

Letanía de la noche era la luz irisada,
blanca estrella dolida de paz en tu pupila.

Tú estabas rezagada en mi hueco
y no alcanzabas a ocupar el tiempo pasado.

Tenías cinco kilos de ramaje en la boca
y yo afilaba el sable süave en la linde.

Mi dedo curvo era la huella en negativo
del nacedero de tus ingles silvestres.

Mil abejas como segundos zumban
a esas horas cerca de la cara.

Ahora lamo las moléculas aromáticas
que moribundas cantan cisnes en mi piel.

Ayer era hoy por la mañana casi siempre,
ya sucedió lo que vendrá esta tarde luego.

Vamos a reforestar las calles antes
de arrasarlas con las llamas que tejemos.

Vuelve a hendir en mi regazo tu hueco
pero no alcances a ocupar el tiempo futuro.

martes, 7 de junio de 2016

Disculpas


Quedas disculpada
y te devuelvo el sol.

Aunque ni yo tan Alejandro
            ni tú tan cínica.
Es cierto,
el mismísimo Zenón hubiera esperado por ti,
arriesgándose al chasco
pero por ahora prefiero no tener nada que perder.

Inspiró, es cierto.
Cientos de musas del Olimpo
cortejan desde entonces mi ventana con sus arpas
regalándome los acordes con que conquistarte
pero yo
subo cada vez más el volumen del silencio
y pierdo los bolígrafos
por miedo a terminarlos.

Expiró. Aunque no tan cierto.
Expiró aquel momento
y nacieron cientos de argumentos
para mantener con más que vida
nuestro tiesto.

Sería divertido,
bañarse juntos cada día en un río distinto
pero en la misma orilla.
Sería lo suyo
desplazarnos lo más rápido para frenar el tiempo,
sería lo nuestro.

Es cierto,
las sirenas cantan desde islas prohibidas
y los argonautas que comparten mi viaje
han olvidado el rumbo también.
Pero yo no tan Jasón,
joder,
            y tú tan Medea.

¿Adónde quiero llegar?:
-A veces yo tan Anaxágoras-.

Es cierto,
lo único cierto es lo que tenemos delante,
lo siguiente es fantasía
y lo anterior está contaminado.

Pero ni yo tan poeta
            ni tú tan poeta.

Todos necesitamos al menos una balsa en[ ]cubierta antes de zarpar.

Sería divertido
romper las reglas y saltar por las casillas
sin tirar antes los dados, invocar a Baco
y jugar contigo
            y tú conmigo
y juntos contra el mundo
pero…

Disculpa,
he vuelto a hacerlo.
Y, aunque mi sombra es también tuya,
te devuelvo el sol.

lunes, 30 de mayo de 2016

Heces y hélices


Heces y hélices.
Heces y hélices,
heces y hélices.

Heces y hélices.
Necesito estacionar.
Heces y hélices.
Heces y hélices,
nueces deshaciéndose.
Heces y hélices,
heces y hélices
y
heces y hélices.

Heces y hélices,
lombrices brasileñas,
aliño sobre el leño,
olvido añil olivo,
uncir bien el vicio,
zurcir el orificio,
lanzar los anzuelos
y hélices y heces.
Heces y hélices,
heces y hélices
y hélices y heces
y hélices y heces
y heces y hélices.

Heces y hélices
y códices ceniza
y códigos antiguos
y lúgubres presagios
y gárgolas amargas
agarrando la garganta;
ráfagas tales suelta
que salpica hasta p’aquí.

Heces,
a veces meces
necedades dóciles;
dátiles nacen,
heces se hacen
y hélices.
Heces y hélices.
Hélices,
te deslizas feliz,
aceleras la cera,
celebras ser célibe
y hélices concibes
y heces.
Heces y hélices.

Heces y hélices.
Heces y hélices
y hélices y heces
y heces y heces
y hélices y hélices
y hélices y heces.
Hélices y heces,
heces y hélices.
Heces y hélices.

jueves, 19 de mayo de 2016

Poema sin principio


Una duda flotando en el vaso de café;
escribir, huir, deslizarse por el paso de la tarde.

Una escalera en la mochila,
la libertad deconstruída
                amarrada con una cadena al tobillo.

Un autobús urbano sin última parada,
una selva en el horizonte,
cinco balas en la recámara de un ramo de rosas.

El oportuno tosido de un niño mendigo,
una esquina sin alambre,
pulcrísimos jipis cantando en la playa,
                fumando relativamente poco.

El viento intermitente,
lo suficientemente fuerte
                como para joderte la siesta.

La venganza de los perros
obligados a asesinar a las liebres silvestres.

Un punto final en la mitad del camino.
y otros dos suspensivos
suspendidos en la rama más alta de la encrucijada.

Otra página potencialmente poetizada.

El abrazo de anoche
aún aullando en el cuello,
el barranco seco por donde debió
                                               bajar la catarata.

Una moneda extranjera preciosa sin precio.

La suavidad extrema de una espalda en espiral
                enredada en un pecho rectilíneo.

La proporción aurea de un beso inminente
                                               que no llega.

La experiencia contaminada de un jarrón cosido con oro,
una sonrisa con restos de sangre en la comisura.

Un poema sin principio.
Un poeta sin precipicio.
Una musa sin presencia.

viernes, 6 de mayo de 2016

Esta lluvia


Esta lluvia se parece a mí.

Como el musgo a la roca
es la libertad a la tristeza.
Sin sol.
Esta ciudad se parece
cada vez más a mí.

Soy yo el que se mueve.

Como el agua al cartón
es el amor a la soledad.
El amor a la soledad.
Todos esos coches veloces
sobre los charcos marrones
se parecen mucho a mí.

Como el vapor a la ventana
es el vacío a la esperanza.

Es la ciudad la que se mueve.

La ausencia de los pájaros
se parece demasiado a mí.

Como la nube al paisaje
es el paisaje a la nube.
Todo sube si desciende.
No soy yo el que huye.

Esta lluvia se moja si salgo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Tenemos tiempo


Tenemos tiempo.

Tenemos luciérnagas bajo la piel,
un farol en el pecho
                alumbrando el camino
tres lunas nuevas en la pena
y minutos guardados en el cajón
                para gastar en este instante.

No es tarde,
tenemos noches por delante
y mañanas de montaña por subir,
tenemos el cansancio propio
                del que arriesga la guerra
por encontrar un remanso
                de maremotos brutales
                               a la hora de la siesta.
No es tarde
y por eso estamos despertando antes.

Tenemos espacio,
no ocupamos más que todo el hueco
                que no le pertenece ni al viento,
nos expandimos sigilosos,
desocupando cada rincón que conquistamos.
Tenemos tiempo,
tenemos todas las promesas
                amordazadas en el sótano
y un eterno compromiso interno
                con el silencio nutritivo de los actos.

Tenemos tanto por lo que luchar
que hemos desmontado ya los rifles
para hacer esculturas de paz,
arrojado al barranco las balas
y tomado las armas
que la naturaleza nos prestó.

Tenemos horas, días y semanas
                por delante
y por eso hemos empezado ya
a desbrozar el prado del pasado,
estamos quemando los muebles,
desarraigándonos del barrio,
estamos desapegándonos de la placenta,
abriendo bien los ojos y las piernas
                para recibir el calor y la yaga del sol,
sin caparazón,
                nutriendo con dolor las alegrías.

Tenemos un sinfín de fotos que no hacer,
por eso no posamos sin querer cuando no toca.
Estamos aprendiendo a olvidar lo inútil,
recordando para aprender la esencia,
deseando prender la mecha
para deforestar el bosque de vacío material
y arrasar el almacén de estorbos decorativos.
               
Tenemos la necesidad de no necesitar
más de lo que ya tenemos,
nos hemos puesto a elaborar el ahora
para tener más luego.

Nos hemos deshecho ya de los disfraces,
no tenemos nombre ni registro
ni bandera ni reglas ni contratos
hemos desenraizado las ideologías
para plantar semillas de sencillez
y regarlas con la naturalidad
del agua de lluvia.

Tenemos tiempo de parar a descansar,
por eso no vamos a hacerlo todavía.

Tenemos todo el tiempo
así que comencemos ya.

miércoles, 20 de abril de 2016

He saciado mi sed


He saciado mi sed
                               con tus cascadas,
ahora contengo lluvias perpetuas
que saciarán la sed
                               de tierras yermas,
que darán de beber
                a otras gargantas
                               sedientas de mis aguas,
pero no sabrán que son las tuyas,
almacenadas largo tiempo
                               en mis presas,
adornadas de mi aroma
pero nacidas de tus cumbres,
no sabrán
que al desembalsamarlas
                               en sus caras,
acabaré por estar seco,
alejándome de sus lagunas,
y buscaré tu oasis de nuevo,
                en un desierto que sí es mío,
para volver a saciarme
                               hasta un infinito
                                               cercano.

lunes, 21 de marzo de 2016

No se dice


No se dice.
No se dice la sombra.

Me cuesta ser auténtico
detrás de tanta parafernalia.

Me cuesta manifestar mis sentimientos
            de manera honesta,
detrás de tanto profanamiento métrico.

Me cuesta sobremanera
sacar la mierda almacenada,
maquillarla de palabras arcaicas
y exhibirla como si fuese nueva.

Me cuesta ser sincero,
con este disfraz de tuno,
con esta luna de cuarzo,
con este bolígrafo de teclas.

No me acostumbro a esta tristeza mía
vestida de noche,
esta herida de atrezo
que me pide ser violada en directo.

Me cuesta contar
que me duele la existencia en soledad
y no soporto al resto de la gente,
que me escuece la estulticia humana.

Me resulta incluso frívolo
contar que no soy capaz de amar al máximo,
que me siento contaminado,
que no puedo ni llorar
            de lo cerca que está de mi frente
                        el centro de mis emociones,
que me siento débil y devorado,
que me agota la tristeza social
y se me apagan las velas y las venas.

Me cuesta decir
que me cuesta cada vez más
irradiar luz, dar la mano, el brazo, el labio,
ilusionarme sin más, querer alcanzar algo
            y construir feliz las escaleras.

Si sólo se dice la luz
se ve todo y no se ve.

No se dice.

viernes, 26 de febrero de 2016

Resignación


El silencio es la resignación.

Me resigno a la resignación.

He orinado vidrio
de las palabras acumuladas.
Tengo insectos en la pantalla
que llaman mi atención
para que me sobreponga.

Todos los obstáculos son mar.

Tengo que deletrear mi pena:
p-n-e-a. Pe ene a. Pene a.
Envío al pene a por el periódico
y volvemos los dos de madrugada.

Mis amigos sabemos quién soy.

Las alabanzas ya son cáscaras,
no me son gratas las alhajas en cascada,
las palmaditas en la cara de los egos,
las conversaciones de cerezos en invierno,
la penúltima cerveza inútil generadora de pedos.

He invertido el tedio para hacerlo divertido.

Soplan huracanes en mi vientre
que llenan de agua mis ventanas,
las cierra a cal y canto mi mente
a veces puedo hacerlas palabras.

Bebo del río sabiduría,
me río del verbo conocer,
domestico hasta las energías
para vomitar mi parecer.

No sé si todo esto estuvo antes que yo.

El cuerpo me pide rocanrol
y no voy a negárselo.

Soy un orificio en el salón,
sosteniendo un teclado lejanísimo,
todo mi dolor, un sí, un porro,
una jarra de plástico con agua
y todas las cosas que tengo que hacer mañana.

No debo resignarme al silencio.
Tengo responsabilidades con el cosmos.

Mi pesadilla es un folio en blanco.

Por ejemplo:
Juan tiene tres manzanas y dos trenzas,
Emilio anda buscando a su pato,
el pato se topa con Juan
y no se percata de nada
porque el pato no sabe contar.
Emilio se topa con Adriana y se enamoran.

Lo abstracto no es para tanto.

Mañana desayunaré naranjas
y tostada de centeno con aceite
mientras imagino que escribo por las noches.

Ahora los obstáculos son lago y naufrago.

No abandono por vago ni por cagado,
sino como grito.

Me resigno a la resignación de purgarme así.

sábado, 13 de febrero de 2016

Qué es una pregunta


¿Qué es una pregunta?

Afirmar es falso.

Qué es una pregunta.

He venido adonde estaba
danzando a tempo
de metrónomo moribundo.
Hamster, rueda y horizonte.

Toc.

Descargo camiones de pan
en el desierto profundo
con la certeza de un buey.
Trabajar para trabajar traba.

Dep.

¿Preguntas?

¡Qué exclamación!

Responde.

Salen los grillos de los frigoríficos
cantando a coro
lo contrario que yo.
Tienen razón sólo cuando se la quito.

Quién cuestiona un signo de interrogación.

¿Que quién qué?

¿Cuestiona un signo de interrogación?

Llevo toda la tarde deshilachando
lo que había tejido durante una vida
mientras veo no sé qué en la tele.
Lombriz enajenada encadenada.

Toc.

He olido de nuevo su camiseta
y la luz ha deforestado mi alma
y, ya sin sombra, el sol no es nada.
Gorrión sin alas enamorado del aire.

Buf.

¿Qué quieres decir con ahora?

Ahora fue escrito.

¿Se puede preguntar ahora?

Sé quién soy si sé quien fui,
coleccioné cenizas hasta hoy,
mañana no podré encender la hoguera.
Lagartija atrapada en la grieta.

Toc.

Voy bajando por el río que subo
recolectando recuerdos silvestres
que nunca comeré.
Gato joven que sestea sin descanso.

Estoy paralizado con mi fusil
en pleno campo de batalla
convencido de que usaré todas mis balas.
Nutria, lago y mediodía.

¿Qué es una pregunta?

Qué no es una respuesta.

Ahora no es nunca.

¡Cómo exclamo!

Pum.

No cuestiono la quietud.

¿La respuesta es movimiento?

La pregunta es la respuesta,
la respuesta es preguntar,
la respuesta no es la cuestión,
la pregunta es movimiento.

Sí, ¿no?

miércoles, 3 de febrero de 2016

Agujeros negros



Me aspiras el aire y la respiración
con los agujeros negros,
me irradias tu color oxidado y crema,
            tu olor a cemento natural fermentado con cereza,
me inyectas tu sangre del ártico en la piel
                        y a la vez,
tu volcán más cálido eyacula en mi retina.

Se me cuelan el alma y la reencarnación
                                               por tus agujeros negros,
me saben a leche tus curvas girando,
            a cigüeña tus pilares agitando su quietud inerte.
Me apasiono con la conexión cósmica,
            las cosquillas de electrones reencontrándose,
y permito mi estampida de pilotos suicidas enamorados.

Caracoleas en la arena del futuro,
                        sirenesca, saborida y socarrona,
                                               dibujando mandalas perecederos.
Saboreo el panal lejano alojado en la rama más alta
                                   intento trepar por tu cuello,
            y me deslizo en el primer peldaño,
                                               pierdo el tempo,
nos imagino danzando,
            le lanzo un anzuelo a la hoguera que seremos
y sólo pica la ceniza que será si tiro.

Me precipito y me desincronizo contigo,
                                               quiero acelerar el ritmo,
articulo palabras elaboradas por la muralla,
                                               quiero acelerar el ritmo,
desprendes un desprecio precioso y ocre,
            una catarata hormonal, helada y hogareña,
tu abrazo es seda lavada sin suavizante,
            infinito amor amordazado en el vientre,
                                                           centrifugando,
                        y no puedo parar de percibirlo,
sólo eres sonoridad entre mis dedos,
                        y me precipito y no mido,
                                   solamente quiero acelerar el ritmo
y no dejar escapar el vapor de la locomotora,
quiero apaciguar el fuego con queroseno,
            enterrar el hacha de guerra en tus tetas,
sólo sé expresar así lo exacto,
            sólo así diseminar mi pensamiento.

Quisiera hacer del poema supernova
                                   que devorase tus agujeros negros,
pero ya sin aire ni respiración ni ritmo,
            ya sin tempo ni cordura,
                        ni métrica ni rima ni estructura,
sólo alcanzo a esbozar estrellas negras
en el lienzo blanco de tu boca,
se me cuelan el alma y la reencarnación
                                   por la cloaca de mi loca luz de cuásar
y desaparezco con el brillo testarudo y bruto
de nuestra rota sombra astral.

martes, 19 de enero de 2016

Podríamos

Podríamos quedar
para reventar unos cuantos muros.
Podríamos primero
quebrar los nuestros o treparlos.
¿Nos vemos arriba?

Deberíamos nadar
todo adentro, volar en paralelo,
rodar por todo tipo de laderas
y descansar en cualquier valle con río.
Estaba pensando en sentir,
arrugar y lanzar lejos
el papel albal que nos protege del fuego;
estaba sintiendo en no pensar.
¿Y si salimos fuera
de la última frontera
y nos declaramos selenitas?

Estuve anoche
tejiendo escaleras de lana
que aguantarían nuestro peso,
he rasgado también los paracaídas.
He oído
que guardas en tu ombligo
un antídoto contra el recuerdo,
un modo de borrar lo aprendido del dolor.
¿Pulsamos a la vez el reset?

He perdido la cuenta
de los cantos de sirena
que quisieron separarme de mi ruta,
sé que escondes una brújula en tus dunas
que apunta sólo a las lagunas.
Yo no tengo furgoneta
pero haremos dedo hasta que no queden carreteras,
luego caminar hasta que se desgasten las botas
y ya no queden pies,
luego ¿qué más da?

No sé si puedes ver
que arrié ya la bandera blanca,
que no busco paz ni madriguera
sino guerra caliente
de trincheras contra fuertes
para diezmar nuestras tropas
hasta quedarnos solos
frente a frente, ya sin balas,
batirnos a espada en el puente,
caer al foso
y capitular ya por la mañana.

martes, 12 de enero de 2016

La voluntad

La voluntad no tiene forma,
la voluntad no tiene peso.
La voluntad puede ser un yunque
o puede ser un drón,
puede ser lila, ser astro,
puede ser un cúmulo de lágrima en el pecho,
ceniza, lápiz, árbol, caracola
y puede ser también arroyo rápido,
pez espada, zumo de mango.
La voluntad es moldeada por ti.
Puede ser lo que tu quieras.
La voluntad puedes ser también tú mismo
tirando de ti,
puede que seas tú la voluntad
y que tú ya no seas tú.