martes, 19 de septiembre de 2017

Ahora

Ahora
me columpio en esta mirada que me sostiene.
Mientras se desmembra el mundo.
Ahora.

Ahora
me descuelgo del recuerdo
            y del anhelo
y me presto al presente.
Mientras se deshace el desenlace.
Sólo bebo zumo del nudo.

Ahora
me restriego con la ortiga del ya
para que mañana no me duela.

Te daría todo mi tiempo
esta noche.

Creo haberme visto reflejado
en el brillo de tus labios.
No quiero un beso,
sólo trepar por tu naranjo
hasta que de manzanas.

Ahora
estoy aquí contigo.

Todo lo demás es mar
y no tengo ganas de nadar.

Lo quiero todo.

Ahora
es la eternidad.

Deja que te absorba el cuello.

Ahora
puede ser toda la vida.
Toda la vida
no puede ser después.

Ayer
estábamos en otra playa,
nos acercábamos al borde
y volvíamos a la toalla.

Mañana
no recordaremos nuestros nombres.

Ahora
no se habla de lo que se hace.

Ahora
sólo puede ser ahora.

Ahora
es todo.

Sostén estas ganas hasta mañana
por la mañana
por el ahora.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Lo siento

Lo siento
pero yo no me arrepiento
ni lo siento.

No siento tu dolor
aunque me mata.
No me arrepiento de nada.

Nuestra casa
es una baraja descartada;
posible castillo en la punta del abismo.

Lo siento
pero yo no siento lo mismo.
Tú me extrañas
y yo siento que me sobra tu sombra.

Te siento si te hundes
y me duele el aliento
pero no tengo
nada que ver con tus infiernos.

No siento
el peso de los yunques
que colocas en mis hombros.

Soy libélula salvaje
recogiendo el néctar del presente,
no tengo tiempo
para tus futuros yermos.

No me arrepiento
de nuestro encuentro
ni de nuestros desencuentros.

Prefiero ser desierto de sal
contigo en el recuerdo
que la mentira confortable
de un utópico pasado en soledad.

No te siento.
No me siento.
No nos siento.

He recordado nuestro mejor momento
y me he quedado seco.
Ahora está todo mi entorno
empapado de culpa.

Lo siento
pero no consiento que me agredas.
No puedo rimarte con el viento
ni resignarme al silencio.

Dejémonos de demonios.

Somos sólo la parte de nosotros
que resistió el sufrimiento.

Seremos sólo verdad.


Fuimos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Salvar la humanidad

Yo quisiera dar la vida por la humanidad entera.
¿Quién no quisiera?

Salvar la vida de la humanidad
sacrificando sólo la propia.
Aunque nadie nunca lo supiera
y ser recordado por la tierra.

Eso lo haría cualquiera.

Aunque al final no haya
Nada en la que nadar
ni Karma ni Valhalla.

¿Quién no quisiera?

Dejar todo lo demás de lado
y salvar a la humanidad entera.

Y que la existencia sirviera.

Y salvar a la humanidad entera.
Y salvar la humanidad.


Yo quisiera dar la vida por mi humanidad.

¿Quién pudiera?

Salvarse la vida entera
sacrificando sólo lo propio.
Aunque todos lo supieran
y ser recordado por la tierra.

Eso no lo hace cualquiera.

Aunque al final haya
Nada en la que nadar
y Karma, y Valhalla.

¿Quién pudiera?

Dejar todo lo demás de lado
y salvarse la vida entera.

Y que la existencia sirviera.

Y salvar la humanidad.

Y salvar a la humanidad entera.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Zumo de naranja

Ya no hacen zumo de naranja 
en aquella terraza
en que bebimos vitaminas de pupila.

He vuelto a pasear por allí.
Los semáforos en rojo
son ahora un invierno eterno
y cada esquina en que te detenía
para rebañar la flor de tu mejilla
es ahora un agujero negro
que me absorbe si me detengo.

He vuelto a pasear por allí
y, con los ojos cerrados
he tratado de traer tu olor a mi memoria,
he tratado de tirar el lastre
y cuanto más soltaba más pesaba la mochila.

Ahora paseo
por los lugares en que habríamos paseado después
si,
en vez de desprendernos,
hubiésemos seguido paseando hasta el final:
Paseo por aquella playa
y por la fábrica de perchas abandonada
en las que habríamos recordado
lo que podríamos no haber sido,
donde nos hubiéramos reído
de esos dos idiotas
que se despidieron para siempre.

Estoy paseando por aquellos sitios
en que hubiéramos cambiado
cualquier universo paralelo
por estar donde estaríamos.

Ya no sirven zumo de naranja en esta terraza
y consumo las últimas vitaminas
que guardaba en el stock de la retina.

miércoles, 21 de junio de 2017

Pero lo respeto

No me interesa la erudición.
Jamás le di valor
            al acaparador de conocimiento.
Para mí no tiene más crédito
            que un vividor analfabeto.

No me interesa el cuento sino el contador.
No me interesa la versión impoluta
            de la canción más bella de un muerto.

Todos esos libros
están mejor ordenados en un mueble
que decorando las conversaciones trascendentes
            de la gente ávida de discusión.
No me interesa la cabeza recta
que cita al venerable pensador
            para dictar sentencia.

Me apasiona más el balbuceo errante de un borracho
que un pedante repetidor de información.
La mente no tiene hueco para el ayer y el presente,
para la escucha y la voz constante.
La erudición es contingente.
            Me interesa lo importante.

El instante siempre es nuevo,
la libertad hace el amor con las palabras
y duerme sola en su cama luego.

            Pero lo respeto.
Tienen que existir el poeta y el lector,
el que hace y el observador.
El mago no puede ser conejo al tiempo,
la sabiduría no sabe mirarse en el espejo.

No me interesa la erudición.
Jamás le di valor
            al contenedor de versos yermos.

Antes prefiero el silencio perfecto
de quien construye desde cero
sin haber oído hablar del dos.

Nunca le di crédito al cretino profesor
en cuyo bagaje no cabe el apredizaje
que le otorga la duda del alumno.

No se puede hablar de Dios
            y que a la vez exista.
La realidad no puede ser escrita y vista.
Andén en movimento viendo trenes quietos,
lienzo y cuerpo del modelo
            dibujando viento en el vuelo
                        de su propio parapente interno.

            Pero lo respeto.
Tienen que existir el guerrillero y el político,
el músico y el musicólogo, 
Yo vacío el entendimiento 
            para comprenderlo todo.
Al filósofo no le interesa el filósofo.
Yo lleno de semillas el huerto del folio.
A mí no me interesa el desarrollo.

El muerto al hoyo,
            el erudito al libro
                        y el vivo al bollo.

lunes, 19 de junio de 2017

Si me preguntárais

Si me preguntárais
a mí,
os diría que erradicárais
todo ansia de poder,
que os oprime tratar de poseer,
os diría que saliérais de Matrix,
que la verdad está ahí fuera.

Si me preguntárais
a mí,
os pediría que legalizárais la libertad,
os propondría elimiar la experiencia
para afrontar el presente,
os advertiría
que vale más la brisa marina
que la caracola,
más el aroma salvaje
que el perfume aderezado con hormonas.

Si me preguntárais
a mí,
os aconsejaría la quema
de todas vuestras banderas,
la mordaza para vuestros dogmas,
la camisa de fuerza para vuestro juicio,
la correa al cuello para vuestro ego.

Si me preguntárais
a mí,
no os hablaría del silencio.

Si me preguntárais
a mí,
apagaría las pantallas y los cigarrillos,
amaría sin temer futuro,
os lavaría los pies,
abandonaría las palabras nonatas
en el vertedero del paladar.

Si me preguntárais
a mí,
os haría saber sin deciros que lo sé.

Si me preguntárais
a mí,
no os diría:
“Por favor,
no me preguntéis
a mí”.


lunes, 3 de abril de 2017

En la asoci

Escribo con el estómago vacío
y sin oxígeno en la asoci.

Pasan las horas, no la luz.
Llegué después.
Pasan las nubes sativas,
la música insulsa,
pasan las aves que vienen
buscando ramas para el nido,
pasan de todo las camareras,
pasa de moda la anáfora.

Escribo sencillo, sin brillo,
que se me anudan las mandíbulas,
que voy a horadar la fosa
de mis propósitos
con su propia fuerza bruta,
y, cuando esté lista,
la llenaré de lágrimas
y será bañera para zambullir el anhelo,
allá donde descanse la duda.

Escribo adscrito a la anarquía,
me meto el orden con turulo,
exhalo el caos y el asco.

Llámame si quieres
para comentar gilipolleces,
sé invertir el tiempo vivo
entre las palabras muertas.
No necesito equilibrio
si no la perfecta dosis cada minuto:
un poema cada dos canutos,
dos versos cada tres caladas,
tres días de vacío cada cuatro gramos. 

La epifora está menos manida.
Quizá porque la rima está manida.
Quizá porque la vida está manida.
No me gusta saber ya el final.

Escribo a contratiempo
en un limbo perenne.

Estoy aprendiendo a salir del pozo
buscando pistas debajo del fondo.

Se acerca. Lo siento.

Es al principio donde todo termina,
saco la mina del diamante,
saco la rima del poema
y la vida de la poesía.
Todo termina siempre al principio.

Se acerca. Se deshace el cerco.

Me tumbo un segundo en mi ataúd
para hacerme un segundo peta.

Escribo en directo desde la asoci,
tomándome una infusi,
mientras canto mi canción.

A mí no me interesa lo que no fui,
pero si hubiera sido esta mi ofi
ya sería Premio Nacional.

Escribo sin azúcar que no sé de dónde vengo.

Aquí hay cada vez más urracas
y el peso de la tarde
me aplasta por debajo.

Ya lo noto. Ya está aquí.

Aquí comienza el sendero hacia fuera,
la agonía del ego termina aquí.
Se disipa el humo-tac, se dispersa el tic.

Escribo que tengo que dejar de trabajar,
que defeco en el vacío y no me vuelve el eco.
Voy a comerme un bocad.

miércoles, 29 de marzo de 2017

El próximo tren

“El próximo tren llegará en 16 minutos”

No tengo más que papel y boli
y demasiadas palabras acumuladas.
Las personas se hacen pasar por sí mismas
mientras yo escribo avergonzado
de lo que me ha tocado ser.
Ojalá tuviera batería.
Me cuesta desatascarme.
Llevo mucho tiempo sin escribir,
por no hablar de los días.

“El tren está efectuando su llegada…”
            en el andén de enfrente.

“El próximo tren llegará en 11 minutos”.

Quizá no escriba porque no saco tiempo.
Porque estoy demasiado ocupado viviendo la vida,
en vez de hablar de ella,
como debería.
Quizá paso demasiado tiempo ante pantallas
que me anulan
y arrugan mis palabras.
                        ¿Cuánto léxico se pudre por minuto ante la tele?
El andén de enfrente está vacío,
el mío, sin embargo,
está lleno de personas que me observan
sin mirarme –quizá una pequeña ojeada a mi cuaderno-,
me intimidan y me dan argumentos.
Se me acaba el tiempo.

“El próximo tren llegará en 5 minutos”

¿Es que me tengo que ver en estas para escribir?
Puta Comunidad de Madrid.
Puto Metro de Madrid.
Cada vez más caro, cada vez más Vodafone,
cada vez menos trabajadores,
cada vez más minutos entre vagón y vagón.
Aunque
si no fuera por esto,
todas estas palabras seguirían acumuladas dentro.
Se me acaba el tiempo.
Tengo que lucir mi léxico;
alardear de las cenefas de letras moribundas
que al asociarse se tornan en…

“El tren está efectuando su llegada..."
en el andén de adentro.

Madrid. Quién sabe qué día de 2015.

domingo, 12 de febrero de 2017

La Paz

La luna asola la ciudad 
y yo estoy solo.
No tengo ganas de mí.
Me abruma su plenitud.
La luna es un espejo cóncavo
y yo no quiero estar sin mí.
Este dolor le pertenece a mis ancestros.

No tengo escapatoria;
todas las puertas carecen de bisagras,
las alas están rotas
y las ventanas son de yeso.
No quiero saber de mí.

Las horas caen a plomo,
no quiero que pasen por mí
y anhelo que termine este proceso.

La luna anega mi pecho
y el oxígeno es escaso.

Fumo cigarros extranjeros
fabricados aquí,
no tengo nada que agregar al humo
que me ayude a no existir.

La Paz es agresiva con mi karma,
la calma se mastica y sabe a nada.
Miles de luces en la montaña
están haciendo sombra a mi tristeza.
Todas esas vidas de mierda
no pesan más que mi cara.

La luna asola la ciudad 
y tú estás sola.
No tengo ganas de ti.

Te dejo ver mi herida
y me salpicas con la tuya.
La luna es tu reflejo convexo
y me abruma tu silencio.
No quiero estar sin ti.
Me envuelves con tu vientre,
me proteges y no me dejas salir.
La luna anega nuestro lecho
y el oxígeno es veneno.
Me duele no saber hacerte ajena
a este dolor que me procuras.
No quiero saber de ti.

Las horas se detienen
y el teleférico no deja de subir.
Deseo que termine este proceso.

La Paz es una tela inmensa
y sólo podemos esperar
a ser comidos por nuestros egos.
Ya no sé si estoy contigo.

Tú tomas tu mate nacional
que no es de aquí
y te sientes más lejos de casa.
No tienes nada que agregar a la paleta
que te ayude a resistir.
No quieres saber de mí.
Unimos nuestras soledades
y las hacemos una con la luna
que nos devuelve una imagen rara
de la realidad exacta.
Ya no sé si estoy conmigo.

La luna anega la ciudad 
y estamos solos.

Este dolor es antiguo
y nos lo damos precintado.
Te apuñalo con el silencio
de un trozo de nuestro espejo roto
y tú fabricas flechas para mis arqueros.

Aquí la luna no miente.
No quiero estar contigo
porque eres mi espejo límpido.
No soporto mi dolor por duplicado
ni que trates de neutralizarlo.

Es la luna la que nos anega,
yo no tengo la culpa.
Es la luna la que nos asola,
tú no tienes la culpa.
Es la luna la que nos deslumbra
y sólo somos dos luces más
en esta montaña de mierda.
Sólo podemos esperar la mañana
para poder devorar a las arañas
y que termine este proceso.

Sólo quiero estar aquí contigo
para reconciliarme conmigo.
Dejar de fumar el humo del ego,
dejar de eludir la responsabilidad
y huir contigo de esta guerra
con que asolamos la luna,
con que anegamos la tierra
en esta ciudad de La Paz
que no tiene culpa ninguna.

lunes, 2 de enero de 2017

Madriz

Madrid es una ciudad de más de tres millones de zombis
(Según las últimas estadísticas).
Yo vuelvo siempre del paseo asesinado por el cielo
y sueño con huir.

Madrid es la matriz.
Madrid es el epicentro del problema:
el único inicio posible de la solución.

Madrid tiene la llama de la rebelión
amordazada por el circo y la migaja
y yo sólo arrojo lodo al reloj.
Tengo que salir de aquí.

Madrid es una espiral girando
que te absorbe si no giras más rápido.

No busco un rellano de paz
ni escaleras mecánicas al cielo,
no hay en mi horizonte una hamaca y un daikiri,
más bien busco engranarme
en el Gran Mecanismo que todo lo cambie.
Pero este bullicio, esta taladradora de cerebros,
este sin fin de caminos circulares de asfalto hirviendo,
me destruye por dentro sin remuneración alguna.
Quiero salir de Madrid.

Si no amara esta ciudad no huiría;
saldría en busca de nuevos lares
sin importarme lo que dejo atrás
(como si no lo estuviera abandonando),
sin dedicar una sola línea
al amor con que desprecio este lugar.

Madrid es la tierra que estercolo
para alimentar la raíz de algún joven poeta
que sueñe con venir. Yo sueño con salir
las pocas horas que consigo dormir
entre sudores fríos infectados
de la tristeza que empapa los vagones de metro.
Quiero tener que salir de Madrid.

El planeta está infestado de ratas alienadas, sí,
el mundo es un oscuro bosque de navajas
y leviatanes que quieren mi sangre;
huelo el peligro con sólo asomar el hocico.
Sí, sí, aquí se respira libertad
los pocos días que tenemos tiempo,
pero necesito salir de este contexto.
Salir de aquí. Madrid es Matrix.
Salir de mí hasta quedar sólo conmigo.

Quiero afrontar lo venidero, ser foráneo de nuevo,
me eriza los huevos no saber lo que me espera.
Tengo que querer salir de aquí.

He de romper la membrana.
Madrid es la matriz que envuelve mi letargo,
el lugar donde guardo los tesoros;
allí donde me esperan los amores verdaderos
y se pudre a la sombra la pureza.

Quiero salir de Madrid.
Madrid es un inmenso puzle interminable
y yo no quiero seguir buscándole las piezas.
Tengo que salir.
Este es un poema interminable
y ya no quiero seguir buscando las palabras.
Salgo de Madrid.